sábado, 1 de septiembre de 2012

La ruptura de los 80': crisis del industrialismo y del paradigma cognitivo tradicional y la nueva ruptura de 2007-2008

 Para este trabajo trataremos la problemática sobre la ruptura que se produjo en los años 80' con la crisis del industrialismo, junto con la caída del paradigma cognitivo tradicional y la nueva ruptura que vivimos en 2007-2008 a nivel global; todo esto en relación al Chile que vivimos. Estas lineas las sumergirnos en como la Historia Social surge como ciencia dentro de un mundo en quiebre.

Para poder desarrollar este trabajo me enfocare en los quiebres que produjo la crisis del industrialismo durante la década de 1980, el porqué y el qué produjo esta crisis en el mundo. Con respecto a la caída del paradigma cognitivo tradicional, hare esfuerzos para concentrar la investigación en el surgimiento de la Historia Social como Ciencia Popular en contraste pero como consecuencia de la crisis. Finalmente, tratare la nueva ruptura que vivimos en los ultimos años con la crisis subprime y sus consecuencias en la estructuracion del mundo contemporaneo, junto con los efectos para el Chile actual y el ejercicio del Poder Constituyente.

Para poder enmarcar a Chile dentro del mundo y como parte de una comunidad internacional de países de la cual es parte, es necesario considerar que los hechos que ocurran dentro de esa comunidad de naciones afectan de una u otra manera a Chile en sus movimientos sociales internos. A lo largo de nuestra historia ha existido una tension entre dos visiones sobre nuestra posiscion en el mundo: en una de ellas somos una isla aislada, protegida del mundo por nuestras fronteras naturales y lejania geografica (“el ultimo rincon del mundo”); mientras que en la otra somos un pequeño pais abierto al mercado global y sometido a los vaivenes politicos y economicos del globo. Ciertamente, no somos una isla aislada como se creyo durante muchos años, sino que debemos contextualizarnos dentro de la Historia Mundial, en especial con respecto a la crisis del capitalismo industrial y la caída del Estado de Bienestar y sus efectos en las corrientes internas del país.

Como habiamos dicho, hay que reconocer dos grandes rupturas históricas se dan en nuestra época reciente, quiebres económicos-sociales-políticos en la sociedad, que se dan en un muy corto espacio de tiempo:
  1. La Primera crisis fue la que se desencadenó en los años 80', donde hubo una depresión económica muy fuerte en el año 82'. La principal consecuencia de esta crisis es el fin de un modo de capitalismo, y de una forma constitutiva del Estado, desapareciendo el Estado Benefactor y el desarrollo industrial.
  2. Y la Segunda crisis es la que se esta produciendo en la actualidad, que se esta dando desde 2008 con la crisis subprime, con lo que seria la caída del capitalismo financiero que supero al industrial en la depresión anterior, y del cual todavía tenemos inciertos los efectos que podría producir.

Analizaremos en primer lugar la crisis de los 80'. Esta es una crisis que comienza desde mediados de los años 60' y que tiene su peak durante la decada de los 80' con las administraciones de Reagan y Thatcher en EEUU e Inglaterra, respectivamente. Según los analistas y economistas, esta crisis se venia anunciando desde que se pusieron en mesa que las políticas de expansión que venía empleando el capitalismo eran cada vez menos eficaces y estaban llevando a un callejón sin salida. La oscilación entre el “relanzamiento” que provocaba inflación y el frenazo que ocasionaba la recesión conducía hacia estanflación (recesión e inflación a la vez), mostrando con gravedad la situación del capitalismo global ante esta situacion y las nulas respuestas que podian dar las corrientes keynesianas a esta nueva crisis, siendo que en la anterior (la gran depresion del 29') habian sido tan eficacez.

Los años 80' empiezan con una recesión abierta que se prolonga hasta 1982 y que en una serie de aspectos importantes es mucho peor que la anterior de 1974-75. Hay un estancamiento de la producción, aumento espectacular del desempleo, de la producción industrial, y por primera vez desde 1945, el comercio mundial cae durante 2 años consecutivos1. Se producen cierres de empresas y despidos masivos a un nivel jamás visto desde la depresión de 1929. Comienza a desarrollarse una tendencia que va a continuar creciendo desde entonces: la desertificación industrial y agrícola. Por un lado, regiones enteras de tradición industrial burguesa ven el cierre sistemático de fábricas y asentamientos mineros, y el desempleo se dispara hasta índices del 30% en muchos paises desarrollados. Ocurre así en zonas como Manchester, Liverpool o Newcastle en Gran Bretaña; Charleroi en Bélgica; Lorena en Francia, Detroit en Estados Unidos. Por otra parte, la sobreproducción agrícola es tal que en numerosos países los gobiernos o bien subvencionan el abandono de vastas extensiones o bien recortan bruscamente las ayudas a explotaciones agropecuarias, lo que causa la ruina en cascada de campesinos y el desempleo de los trabajadores del campo.
Sin embargo, desde 1983 se produce una reactivación de la economía que en un primer momento quedará limitada a Estados Unidos y a partir de 1984-85 alcanzará a Europa y Japón. Este relanzamiento se consigue básicamente mediante el endeudamiento colosal de Estados Unidos que hace subir la producción y progresivamente permite que las economías de Japón y Europa Occidental se incorporen al carro del crecimiento.
Esta estrategia economica se conococio como “Reaganomics”, que en su momento fue presentada como la gran solución a las crisis del capitalismo. Esta solución se ofrecía como una vuelta a la esencia del capitalismo. Frente a los excesos de intervención estatal que caracterizaba la política económica de los Estados durante los años 70' (el keynesianismo), y que era tildado de socialista, los nuevos teóricos de la economía se presentaban como neoliberales, proclamando como receta menos Estado y más libre mercado.
En realidad, los Reaganomics solucionaron gran cosa (a partir de 1985, como luego veremos, hubo que pagar la factura del endeudamiento de Estados Unidos y hoy lo sufre con creces), ni suponía una retirada del Estado. Lo que hizo el gobierno Reagan fue descontar impuestos a los más ricos, manteniendo el nivel de gasto publico, mediante el recurso clásico del endeudamiento estatal; o sea, se cortaban ingresos permanentes pero se mantenian gastos permanentes. La famosa locomotora no se alimentaba del combustible sano constituido por una expansión real del mercado sino a través de la energía adulterada del endeudamiento generalizado. Como podemos ver, el germen de la crisis actual de los Estados esta en la crisis anterior de los 80'.
Como registramos, la principal consecuencia de esta crisis es el fin de un modo de capitalismo que había caracterizado al mundo: el desarrollo industrial de la mano de los burgueses y de los proletarios, del fordismo y la producción en masa en las grandes fabricas. Esto trajo como consecuencia la sustitución del anterior modelo económico por uno nuevo: el capitalismo financiero.
Junto con esta crisis también se da una nueva forma constitutiva del Estado, ya que con la caída del capitalismo industrial va desapareciendo el Estado Benefactor, el Welfare State. Este concepto designaba a la propuesta política o modelo general de Estado y de la organización social, donde el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país gracias a las altas tasas de impuestos que tienen sus mismos habitantes, surgido luego de la desgarradora experiencia post II Guerra Mundial y del New Deal en EEUU. Con la llegada del capitalismo financiero y de la ideología neoliberal, se piensa en un Estado más pequeño, donde los impuestos sean mínimos y donde las garantías sociales y los servicios públicos sean proveidos por agentes del mercado.

Estos procesos y cambios también los vivimos en Chile. No podemos creer que estamos alejados de las tendencias mundiales. De hecho, en nuestro país se probaron muchas de estas políticas publicas que tendían a la institucionalizacion del capitalismo financiero y del neoliberalismo como forma de ver el mundo. Nosotros lo incorporamos por la vía de la fuerza y de la autoridad ya que no había democracia en esos momentos2, donde bajo la dictadura de Pinochet se impusieron en duros términos estos principios no consultados al pueblo, en los mismos momentos de la dura crisis económica del 82'.

Además de la caída del capitalismo industrial en la primera crisis, también hay un quiebre en los paradigmas cognitivos del aprendizaje. Cae el proletariado industrial como lo conocíamos, conjuntamente con el derrumbe de las industrias; cae un modo de hacer ciudad típico de EEUU e Inglaterra que se caracterizaban por tener un potente barrio industrial y otro populoso barrio proletario (como es Detroit, Newcastle o Liverpool); y eclipsa la lucha de clases y la movilización de masas como se conocía en los años 60' (que en Chile podemos ejemplificar con las grandes masas que apoyaban a Frei Montalva, Allende o Alessandri Rodríguez).

Lo que sucede en los años 80' en resumidas cuentas es la Revolución Cibernética, o computacional. Se transforma el capitalismo, apareciendo la hegemonía del capital financiero. Desaparece el capital fundado en la fabrica, maquina y el obrero, y surge el financiero, que utiliza la especulación para dominar el mundo. El capital financiero produce en los 80´ la post-industrialización: el desmonte de las industrias. Aparecen con esta revolución todas las instituciones financieras globales (FMI, Banco Mundial, OMC, etc.). Aparece el capital financiero cruzado con la informática, y no se ve. Circula, pero no se siente. Enormes movilizaciones de capital no se ven, simplemente apretando la tecla “Enter” y ya. El capitalismo, por eso mismo, tiende a inmaterializarse, a desaparecer del ojo. Es intangible. No requiere del material portentoso de la industria, con enormes masas de trabajadores, y maquinas gigantescas. No se trabaja con esa masa proletaria, aun más ¡ni siquiera tiene dueños este capital financiero! No es una burguesía como la de antaño la dueña del capital, sino todos nosotros, y la vez, nadie. Si hay que luchar contra el capital, no sabemos contra quien. Es más importante la administración del capital que la propiedad del capital.
Por lo tanto, este capital financiero es muy distinto al capital del mercader, o al capital del industrial de épocas pasadas. Por eso, son los mall los centros de la ciudad, ya no las industrias, ya no los palacios. Esto causa el desperfilamiento de las clases: no hay proletarios, no hay burgueses. Solo es la “gente”, una masa de consumidores. El capital financiero transita sin barreras por el mundo (globalización), por lo tanto, los Estados pierden su carácter nacionalista.

Gracias al desarme de la primera crisis, nuestra generación (y volviendo a Chile), la de los llamados “hijos de la Democracia”, que incluye a los jóvenes que ahora son adultos y que votaron para el Plebiscito del 88', no tiene herramientas ni instrumentos para generar sentidos y proyecciones de largo plazo como en la época de las grandes masas movilizadas. Como diría Jürgen Habermas, el problema de nuestra generación es que lo que se llama sentido (de historia, vida, política, religiosa, moral, filosófica, etc.) es escaso. No habiendo sentido, o siendo muy escaso, no puede haber una cosa como el futuro, por lo tanto solo existe el presente. Y estamos encerrados, solo vagando en el presente.
El capitalismo productivo industrial típico del s XIX cae con esta crisis y es aplastado por el capitalismo financiero, que se impone como nueva modo de capitalismo.

Las personas, gracias a este quiebre del capitalismo y del Welfare State, se toman a si mismas no como constructores de su mismo Estado, por lo tanto se toma a las leyes o el Estado como una entelequia abstracta y lejana, no como algo cercano, propio, y que le pertenece a todos. Aquí entran en crisis ciertos conceptos porque se ven como lejanos e imposibles de aplicar, a pesar de estar grabados en la memoria colectiva y popular. Si el Estado no es mio, ¿como podría hacer yo para atraparlo? ¿Como podría hacerlo si nadie me ha enseñado como construir Estado? (siendo que es el derecho humano más básico y esencial para la vida del hombre). Las concepciones revolucionarias del Poder Constituyente, del ejercicio popular de la soberanía, de la construcción del Estado por su propio pueblo van perdiendo fuerza por la desmotivación; donde para que luchar si siempre han ganado los mismos de siempre, si la historia demuestra que no vale la pena sacrificar sangre y sudor.
Mirando al Estado de Chile, como ejemplo, por dentro podemos ver esto expresado claramente y sin ninguna duda. Como ciudadanos chilenos, nunca hemos construido Estado. En ninguna de las tres veces que ha habido un proceso de construcción de Estado ha tenido participación la ciudadanía, no se la ha convocado, sino que ese trabajo se ha hecho por grupos pequeños de abogados que se encierran y coaptan al Estado. Por lo tanto, no sabemos como ciudadanía construir Estado porque nunca lo hemos hecho.

En el pasado los centros pensantes de las ciencias sociales estaban radicados en la Universidad, de manera pública y fomentada por el Estado. Hoy, luego de los quiebres sucesivos, son los tanques pensantes o think thanks, los que producen conocimientos científicos contra demanda, por clientes, vendiendo sus conclusiones como productos en el mercado. Es ciencia privada producida para privados, ahí hay un paradigma de pensamiento distinto de la antigua universidad y que surge desde el despotenciamiento de los Estados Benefactores por el quiebre del capitalismo industrial en los 80'. Ese conocimiento es del privado, no es divulgado, no llega a las bibliotecas, no es público, aun cuando es conocimiento estratégico. Esto mismo es un factor de aparecimiento de la Historia Social en Chile.

Es por ese cataclismo que remeció el mundo donde las ciencias sociales se movieron y no logran todavía no poder encontrar tierra firme donde asentarse (ejemplificado en los casos de la sociología y la economía política).

Producto de todo esto es que surge la Historia Social en Chile, como parte del quiebre del paradigma cognitivo tradicional, de las no ocurre ni surge porque sí y ante si. Por eso es importante el quiebre las formas de pensamiento que produjo la caída del capitalismo industrial y la debacle del Estado Benefactor. Es ahí donde surge la Historia Social: es hija del quiebre de los 80' y de sus efectos sobre los sujetos.

El quiebre nos dejo solos, porque hicieron abandonar al Estado de la actividad social, retiran al Estado a un lugar pasivo donde la libertad negativa imperaba: con el quiebre se hirió gravemente al Estado Benefactor. Por eso el retorno del sujeto social como un actor social. Ahora ya no piensan las personas individuales como una “masa” sin razón y uniforme, que responde emocionalmente a estímulos de los grandes líderes: ahora surge el actor social en plenitud. Ejemplo de esto son los grupos juveniles de autogestión, que poseen el discurso de que “hacemos X por nuestra cuenta”, con recursos obtenidos por ellos de manera autónoma al Estado.

Esto es el eclipse de la masa y del movimiento de masas; y el surgimiento del sujeto social.
Entonces, la Historia Social surge dentro de este contexto como la necesidad de ayudar y contribuir a que los sujetos sociales recuerden mejor, sistematicen, contribuyan al recuerdo a través del auto-conocimiento en grupos o individualmente, fomentando al ciudadano de verdad, construyendo soberanía ciudadana en serio, ayudando y apuntalando al ejercicio del poder constituyente popular y a la construccion del Estado

Parte del quiebre de paradigma es que los mismos sujetos populares van reconstruyendo la memoria colectiva y regenerando el tejido social rotó por la dictadura (otro gran quiebre que se suma al mundial), construyendo identidad en las personas. Así genera otro tipo de verdad, donde yo vivo la realidad, la verdad dinámica que conozco, distinta de la realidad estática que los demás construyen. Esto, través del la década de los 80’, se ve en los cacerolazos, las concentraciones, las cooperativas de vivienda, los grupos de resistencia a los militares, etc.
La violenta sacudida producida por el golpe de Estado del 1973 lesiono todas las capas de los paradigmas existentes hasta ese año, descalabrando la identidad cultural y emocional de las generaciones de esa época, especialmente de los intelectuales. Luego del golpe, ellos fueron llevados devuelta a la vida cotidiana y al espacio privado, y tuvieron que refugiarse en la supervivencia inmediata y en el dolor de la memoria de lo ocurrido, la mayoría de las personas de esta generación y en particular los intelectuales desplazados comenzaron a buscarse unos a otros, a intercambiar experiencias y a iniciar, desde aproximadamente 1978, un movimiento de recordar colectivamente desde su experiencia particular3.

Como dice el Prof. Salazar, poniendo las bases para la nueva Hstoria Popular, “Los nuevos marxismos coinciden en no tener una “gran teoría” que este por sobre las búsquedas de todos. Enhorabuena. Esto determina que la investigación colectiva y permanente de la realidad propia y global queda a la orden del día, siempre y cuando haya una apertura hacia el lado y hacia abajo; esto es: que todos (incluyendo el propio pueblo) seamos investigadores y, a la vez, actores y sujetos de la historia. Para nosotros, tal vez, tiene más sentido empaparnos de nuestra propia realidad y nuestra propia identidad, que leer y releer a 1os autores clásicos, y acumular fuerza social, cultural e histórica más bien que tratar de identificarnos con vagas totalidades o estructuras objetivas.”4

Lo que plantea la Historia Social es la Historia del sujeto popular, mirando al presente y buscando mirar hacia el futuro con los sujetos y su memoria, partiendo de la acción actual.

La importancia relativa de la labor de la Historia Social para la sociedad es que ella propende a un proceso de fortalecimiento de la identidad y la memoria del movimiento popular, con metodologías y técnicas que no son ocupadas por la Historiografía tradicional y que pueden darnos nuevas visiones de la Historia, del conocer la Historia de los vencidos, como vivían ellos desde una lógica del presente de los sujetos histórico. Esto a través de lo que el Prof. Salazar llama la “Ciencia popular”5, cuya practica significaría el afianzamiento de la memoria e identidad del pueblo, el desarrollo del conocimiento historiográfico y la construcción histórica de la realidad social, basado en la idea de que los sujetos populares “si están dotados de historicidad propia. Esto significa la construcción de una identidad y de una memoria popular, claves para el impulso de un proyecto de ciudadanía popular.

Esa es la importancia de la Historia Social, donde construyendo “desde abajo; pero no desde la marginalidad, porque el ciudadano, en una sociedad, no es ni puede ser periférico a nada que ocurra en ella. Pues tiene el máximo: la soberanía; que es el máximo derecho humano. Tomando la “mirada del ciudadano constituye el único estrato desde donde los hechos y procesos históricos no sólo se pueden “investigar” en su condición de verdad (tarea de los historiadores), sino también, legítimamente, juzgar y utilizar. (…) Esta historia está escrita por historiadores, pero intenta, por lo dicho, situarse en la perspectiva reflexiva y procesal de los ciudadanos chilenos”6

Lo fundamental es entender que la Historia Social es así porque es personal, es la historia del pueblo, de cada grupo, de todos. La historia de los vencidos también es historia, ellos también tienen algo que contar sobre su derrota. La Historia Social esta con el sujeto real de carne y hueso, desde dentro de aquel mismo, coapta la emocionalidad y la razón de los sujetos. En la Historia debemos entender que ella no revisa objetos inertes, sino agentes vivos, es un dialogo, no tiene porque ser frío y neutral.
Además, el tiempo de la Historia Social es siempre el presente, tanto el de uno, como los de los que vivieron en el s. XIX. Se integran dentro del sujeto histórico, no desde una perspectiva lejana. No es que el hecho quede petrificado y muerto, sino que lo reemplaza por la acción político-social, de manera dinámica. En tanto Historicidad, es “siendo”: un sentido presente pero en versión universalizada. No es “es”, ni “sido”, es movimiento dinámico. La Historicidad pasa a ser longitudinal, que se mueve en el tiempo. La verdad, por tanto, es el movimiento que inspira esa acción, que la hace posible.

Finalmente, tratare la nueva ruptura que vivimos en los últimos años con la crisis subprime y sus consecuencias en la estructuracion del mundo contemporáneo. La crisis subprime y su larga depresión se da como una crisis financiera que se extiende por los mercados financieros, principalmente, a partir de 2007, si bien su origen se remonta a los años precedentes. La crisis hipotecaria se ha saldado con numerosas quiebras financieras, nacionalizaciones bancarias, constantes intervenciones de los Bancos centrales de las principales economías desarrolladas, profundos descensos en las cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global real, que ha supuesto la entrada en recesión de algunas de las economías más industrializadas. Por lo que sabemos, la crisis se da por la enorme desregulación y facilidad para entregar crédito a personas que no lo necesitaban o en realidad no podían pagarlos. Pura ambición capitalista que detona algo que estaba listo para volar en mil pedazos: el Estado neoliberal y el capitalismo financiero. Ambas instituciones son insostenibles por cuanto creen que en la deuda se puede encontrar la solución a los problemas.

El germen de la crisis actual esta en la crisis anterior de los años 80'. El gran problema de hoy es quien salva a los Estados que están endeudados por sobre los limites racionales. Crisis anteriores se caracterizaban porque el Estado era el que tiraba el salvavidas al mercado (como en la crisis del 29') con medidas contraciclicas o con reemplazo de la inversión privada retirada con fuerte inversión publica en obras concretas. Hoy el gran conflicto es quien salva a los Estados de sus super deudas acumuladas desde la crisis anterior. Grecia, EEUU, Gran Bretaña, Irlanda, Islandia, Francia, Italia, España, Portugal ya han tenido que restructurar sus deudas de manera de poder ver como pagarlas.

Como sabemos, la solución que dieron los “Reaganconomic” en los años 80' a la estanflacion fue emitir deuda publica, recortando impuestos pero manteniendo grandes niveles de gasto publico. Como es lógico, este gasto se financiaba con deuda emitida a través de bonos soberanos o por empréstitos internacionales. Como vemos, es muy probable que junto con la caída del Estado neoliberal caída el capitalismo financiero salvaje. Pero la gran pregunta es hacia donde nos movemos, cual sera el futuro, con que tipos de estructuras nos enfrentaremos. La Segunda crisis que se esta produciendo en la actualidad todavía tiene altos niveles de incertidumbre sobre los efectos que podría llegar a producir en los mercados internacionales y en los Estados nacionales. Las consecuencias de esta ultima todavía están por verse, pero dado a las intuiciones y por lo que nos ha enseñado la Historia, deberíamos tener cambios revolucionarios en cuanto a los paradigmas que nos dominan como sociedad, donde tal vez resurja la industrializacion o se impulse nuevamente el mundo del agro.

A mi parecer, la Revolución Cibernética y el mundo de las finanzas transparentes y transnacionales esta para quedarse (en cuanto hacen la vida más simple dentro de una sociedad compleja, como diría Luhmann), pero veremos cuanto de ello queda luego de este derrumbe. A menos que los Estados se sacrifiquen totalmente frente a los bancos de inversiones o de crédito, algún cambio deberá haber en la relación Estado-Capital, ya que bajo las actuales lógicas no se sostiene más el Estado como ente monopolizador de la fuerza por cuanto no puede seguir viviendo con exanimes ingresos pero gastando grandes números. Naturalmente que esto no convendria a las grandes empresas que necesitan de su protección policial y de la seguridad de la ley para poder seguir creciendo y consumiendo.

Es importante e interesante ver como esto podría influir en Chile. El ultimo gran cambio mundial fue altamente notorio en nuestro país, en cuanto acá se (a)probaron varias de las ideas de Milton Friedman con respecto al Estado y al Capital. La importancia de saber para donde podrían dirigirse los cambios es fundamental en una sociedad tan eferveciente y movilizada como se ve para los próximo años como la chilena. En un periodo de turbulencias sociales, que en buenahora se vinieron a dar, la sumatoria de una gran crisis mundial llamaría inmediatamente a la revolucion, en cuanto a las condiciones facticas de crisis económica en conjunto con una crisis política de descontento arman un cuadro de tormenta perfecta para el Estado de Chile. Chile y su pueblo pide cambios al salvajismo neoliberal, de manera creciente y más violenta. Mientras más se demore el Estado en responder, más pronto se encontrara tal vez con su propia muerte, ya que la sociedad esta arrinconando y bajando las probabilidades de que la Constitución de Pinochet viva luego del fin de esta década. Al parecer, este ambiente de crisis mundial alimenta las fuerzas para un cambio constitucional en Chile, donde las personas y las colectividades vayan tomando y aprehendiendo el poder popular constituyente que por naturaleza les pertenece, donde el ejercicio de la soberanía popular se extienda a través del auto-aprendisaje y de la auto-educación, donde por fin podamos aprender a construir Estado y se conciba una Constitución de todos y para todos, por primera vez en la Historia (luego de la felonia de 1828), donde impere la paz y la justicia social.

Es esencial para poder hablar del proceso de construcción del Estado en Chile y el ejercicio del poder constituyente popular comprender que históricamente fue la elite (en sus diferentes variantes semánticas, de las cuales yo elegiré la de clase hegemonica) la que construyo esos Estados, apropiandose del poder constituyente, promulgando el Derecho constitucional y dicto las leyes del país7. Es esencial comprenderlo para no volver a caer en la misma trampa, tal como los actuales dirigentes universitarios tratan de no volver a caer en la misma trampa que los pingüinos de 2006. es interesante ver como en ese proceso de aprendizaje empírico, basado en el ensayo-error, puede llevar a tener posiciones más maduras y concretas con respecto al Ejecutivo. Si tal se desarrollara a nivel constitucional en el ejercicio del Poder Constituyente por el pueblo, tendríamos que la marejada sobre el Estado seria insostenible y terminaría por arrasar todo para conseguir “algo”, como diría el Prof Jocelyn Holt8.

Hay que entender también que la Historia socio-política de Chile muestra que los movimientos ciudadanos, cuando han procurado ejercer la soberanía y el poder constituyente, han sido reprimidos por las clases políticas militares y civiles, bajo la burda acusacion de “anarquismo” o “rompimiento del orden publico”. Asi lo demuestran los hechos historicos: ocurrio asi con el movimiento ciudadano que derribo la dictadura de O´higgins, que despues redacto la Constitución Liberal de 1828 y que fue aplastado por el golpe de Estado de Diego Portales y el gral. Prieto, limpiando el espacio para poder reformar la Carta Magna, dandole un enfoque conservador y autoritario. Sucedió lo mismo con el movimiento encabezado por los trabajadores agrupados en la FOCH, los estudiantes unidos en la FECH y los profesores (en realidad, profesoras) juntos en la AGPCH, que en 1925 convoco a Asamblea Constituyente para terminar con el agonico Estado Portaliano, siendo traicionados por los caudillos Alessandri Palma e Ibañez del Campo, quienes terminaron imponiendo una Constitucion que fue todo lo contrario de lo que proponian estas organizaciones (tanto en el fondo como en la forma)9.

Por lo tanto, dentro del contexto de actuales transformaciones economicas, politicas y sociales que se llevan a cabo en el mundo por el proceso de crisis que viene desde 2008, donde no se sabe aun que cambio en el paradigma cognocitivo podrian generarse, donde no se sabe que Estado ni Capitalismo podria resultar, las posibilidades de que con esta recesion se desarrolle un proceso de cambio revolucionario de la Carta Magna en Chile es bastante alto, ya que en conjunto con las movilizaciones sociales por un pais más justo e igualitario, harian de las protestas algo inabarcable en cuanto a masividad, donde el proceso histórico se asemejaria a los sucedido en la decada del 20' con los estudiantes, profesores y trabajadores.

1Editorial. Revista Internacional. “Los años 80 – Treinta años de crisis abierta del capitalismo”. http://es.internationalism.org/rint97-crisis
  2 Klein, Naomi. “La doctrina del shock”. Random House. Barcelona. Pag 79-109
3Salazar, Gabriel. “Historiografía y dictadura en Chile. (1973-1990). Búsqueda, identidad, dispersión“.Cuadernos hispanoamericanos. Barcelona. pág. 100. 
4 Salazar, Gabriel. “La Historia desde abajo desde dentro”. Universidad de Chile, Facultad de Artes. Santiago. 2003. Págs. 52-53
5 Salazar, Gabriel. “La Historia como Ciencia Popular: Despertando a los “Weupifes”. En Revista Austral de Ciencias Sociales. Valdivia. 2006. Págs. 143-168,
6 Salazar, Gabriel, y Pinto, Julio. “Historia contemporánea de Chile”, tomo I. Editorial LOM, Santiago, 2000. Pág. 7
7 Salazar; Gabriel. “La historia reversa de la legitimidad” . En Revista Proposiciones nº 24, SUR editores , 1994.
8Jocelyn Holt, Alfredo. “El Poder Constituyente, un concpeto enredoso”. Exposicion en Congreso de Teoria Constitucional 2006. Santiago.
 9 Salazar, Gabriel. “El poder constituyente de asalariados e intelectuales (Chile, siglos XX y XXI)”. Ediciones 

LOM. Santiago. 2009. Pag 25-120; Salazar, Gabriel. “Perspectivas historicas del movimiento social-ciudadano”. 

Columna en The Clinic. Julio 2011; Salazar, Gabriel. “En el Nombre del Poder Popular Constituyente”. Ediciones 

LOM. Santiago, 2011. Pag 27-72

domingo, 12 de agosto de 2012

Agotamiento del movimiento estudiantil

 




Asumamos lo que no queremos: tenemos un movimiento estudiantil agotado.

¿Comó es que llegamos a esta situación teniendo tan buen aspecto el año pasado?
Si bien durante el 2011 no se consiguieron las demandas que enarbolaban tanto los secundarios como los universitarios, hubo un afan de continuar en la lucha por ellas, de que no nos ibamos a ir para la casa sin haber conseguido algun triunfo que mostrar a las nuevas generaciones, algo que permitiera decirle a ellos “miren, si siguen esta via lograran cambiar este pais”.

Durante el año pasado teniamos un movimiento estudiantil con una alta eficiencia en comunicación, con la gran masividad y convocatoria, que conjuba a su vez la cautividad de la prensa y de los ciudadanos con la candidez revolucionaria de Camila Vallejo, el liderazgo intelectual de Giorgio Jackson y el manejo político de Camilo Ballesteros.

Comunicacionalmente el movimiento del 2011 logró tomar y usar todo lo que tenía en sus interiores para construir tres personajes publicos y politicos que simpatizaron con millones. Lo que realmente pasaba detras de bambalinas no importó mucho: Camila Vallejo estaba digida en sus pasos por el Partido Comunista (en un pais eminentemente anti-comunista), Giorgio Jackson tuvo el gran parte el tiempo a su universidad en clases (a excepcion de la toma de Campus Oriente) y Camilo Ballesteros negociaba cada movida en la Usach con Zolezzi (por algo pasan a segunda vuelta los troskos). Pero nada importó la verdad, pues todo era impecable ante las camaras: el gobierno estaba de rodillas y no podia hacer nada para contener, y la gente nos estaba apoyando cada dia más.

Gracias a esto se generaron importantes cambios en la sociedad, donde se tomaron en cuenta por fin temas tales como la calidad de la educacion, el lucro en los establecimientos, la minucipalizacion de al educacion secundaria, el aporte del Estado a sus universidades, etc. Contenidos simples, que eran comprensibles para la “señora Juanita”, que apuntaban a una necesidad de cambio. Todo esto, paradojicamente, marcado por una estrategia que no se entendia en los pasillos de la Confech. Petitorios y exigencias a Piñera que cambiaban semalmente luego de cada sesion de la Confederacion, reflejando indirectamente la falta de acuerdo.

Así llegó fin de año y con ello los cambios de mando en las Federaciones, con nuevos líderes estudiantiles. El gobierno, por su parte, logró levantar de a poquito durante el verano el discurso de “dejemos que las instituciones funcionen”, sumando a un experto en Educacion como Beyer a sus filas.

Aparecieron los que prometían ser los próximos lideres, Gabriel Boric, Noam Titelman, Eloísa González y Sebastián Donoso, todos hablando de nuevas propuestas y formas de movilizacion, junto con darle un impulso al movimiento, uniendose a otras protestas en el pais y estableciendo articulacion con otros actores sociales.

Hoy por hoy que tenemos. Tenemos a la FEUC y a la FECH perdiendo su oportunidad, siendo abandonadas por la prensa y por los ciudadanos. Ni hablar de la FEUSACH, que brilla por su ausencia. En este momento la característica esencial del “nuevo movimiento estudiantil” limpio de partidos politicos y de la clase politica es que cada uno en se mueve en su propio discurso. Queda de manifiesto en la ultima marcha del 8 de agosto: meiuntras Boric hablaba de montajes, Titelman lo desmentia, mientras Donoso estaba en su casa y Eloisa Gonzalez llamaba a tomarse los colegios. Perdimos a los dirigentes que pensaban en el colectivo, o al menos en interes superiores, dando paso a la defensa de formas e intereses propios, y en conjunto, sonando peor que una banda de payasos.

Punto aparte para el presidente de la Fech, Gabriel Boric, que ha sido un rostro frecuente en la prensa. Realizó un conjunto de críticas contra Bachelet que quedaron en nada, declaró que el gobierno era el “adversario” del movimiento estudiantil, dijo que creerle a Piñera o Bachelet “sería atentar contra nuestra inteligencia”, se paseó por programas de televisión precisando y reafirmando dichos, lo vimos en el Costanera Center llamando a una marcha, y llegó hasta las oficinas de Anglo American para pedir la renacionalizacion del cobre.

Como vocero de la Confech, Boric ha mantenido en todo momento una doble agenda; por un lado refleja la división e incapacidad de tomar definiciones del dentro de la Confech, y en contraposición, una agenda propia y escapadas de libreto variadas.

El movimiento estudiantil en términos de contenido no tuvo nada que aportar el primer semestre. No funcionó sumar a los estudiantes de universidades fuera de la Confech, y las distintas organizaciones que componen dicho organismo estaban dedicadas a sus diferencias y peleas doctrinales sobre quien es más “amarillo” y quien es más “rojo”, y la creación de extensos documentos donde se plasmaban visiones ideológicas particulares, apoyando las más variadas causas y acciones sociales.

Hace poco más de un mes supimos –algunos- de la reformulación de exigencias del movimiento estudiantil, y sin más consideraciones, Gabriel Boric reclama que nadie escucha a los estudiantes. Y Boric tiene razón, ya nadie escucha a los estudiantes. Pero para buscar culpables no hay que ir muy lejos, pues se debe a dos factores.

El primero. La estrategia del gobierno funcionó; se desconectaron de la presión del movimiento estudiantil y enviaron proyectos de ley que solucionan aspectos problemáticos de la educación. Y la poblacion asi lo siente, quedando manifestado en las encuentas sucesivas, en la aprobación del ministro Beyer, y en el avance de los proyectos de ley. Así Ejecutivo y Congreso se lograron mostrar como los únicos que hablaron con seriedad del tema educacional, siendo el centro de la discusión. Y frente a eso, no se han hecho esfuerzos por lograr puentes con la oposicion parlamentaria. Se tiene una actitud reaccionaria, infantil y critica por parte de dirigentes como Boric, que poco ayuda a volver a la senda del año pasado cuando la Concertacion estaba tirada en el piso siguiendo lo que decia el movimiento estudiandil.

El segundo. Boric & Compañía consolidaron su abandono a la estrategia comunicacional que hizo exitoso al movimiento estudiantil, y a partir de la cual lograron poner temas de grueso calibre sobre la mesa. Los actuales dirigentes estudiantiles aprovecharon la atención ciudadana para hacer comentarios políticos personales, apoyar causas ideológicas que la mayoría de los chilenos no apoya, y hacer llamados a marchas donde no había un fin claro, repitiendo incansablemente conceptos y consignas que se terminaron por agotar.

Los estudiantes resultaron ser los verdugos de su propia causa. Como señale a principios de año, abarcamos mucho y apretamos poco. El contexto hizo que sus dirigentes se fueran en sus propias voladas, y ahora cuando aterrizan en la realidad, ya no tienen piso.

Sin estrategia, manteniendo los vicios comunicacionales del primer semestre, con una actitud muy erratica por parte de los lideres y con proyectos de ley en tramitación en el Congreso, los dirigentes estudiantiles exigen ser escuchados. Pero su solicitud está basada en algo que significa retroceso; piden al gobierno que se retiren los proyectos de ley actualmente en tramitación y se dialogue otra vez, un nuevo petitorio. Todo lo anterior, hasta que las Federaciones de Estudiantes tengan nuevas elecciones, lleguen nuevos dirigentes, y nuevos petitorios.

sábado, 7 de abril de 2012

EL IMPUESTO Y LA DISTRIBUCIÓN DE INGRESOS




En la mayoria de los paises de la OCDE, el sistema tributario tiende a corregir las desigualdades generadas por el mercado. En Chile, esto no se da, por multiples razones.

En este pais, la compresion de los impuestos es radicalmente retrograda. Uno de los pilares más importantes de este pensamiento deriva de una comprensión equivocada de los impuestos y la propiedad privada, la misma que fue recogida por la dictadura en las reformas al sistema tributario hecho entre 1974 y 1984. Según estas ideas, los impuestos se oponen a la propiedad, son un castigo, un mal necesario, y como tal, han de ser lo más bajo posible para financiar al Estado en sólo aquellas actividades que los privados no pueden realizar (Estado subsidiario). Quienes defienden estas ideas entienden que la propiedad privada es previa al Estado, que se trata de un derecho natural.

Es por eso que el sistema que se implementó en Chile durante la dictadura buscaba mantener la mayor cantidad posible de capital en manos privadas y así fortalecer la inversión que tuviera origen en ese sector. Digamos que es la forma en que el neo-liberalismo economico y el derecho natural gremialista tuvieron un punto de contacto. Entonces, según este razonamiento equivocado, los impuestos serían una especie de “prohibición a la propiedad”. En otras palabras, en Chile no tendríamos impuestos sino exacciones.

Esta comprensión combinada con la idea económica de que los impuestos sólo son una forma de obtener recursos para el Fisco, forman el contexto en que la obligación de pagar impuestos es considerada un costo (algunos incluso lo considerar un robo) y no una obligación política.

Por otra parte, hay otros que entienden que la obligación de pagar impuestos depende de la voluntad del que paga, como si se tratase de una obligación que el contribuyente contrae con el Estado en el momento en que realiza ciertos actos jurídicos. Para ellos, cuando no es un robo, la obligación de pagar impuestos sería equivalente a la obligación que usted contrae con alguien que le presta un servicio: una vez que se celebra el contrato, hay que pagar; antes no.
Por supuesto, hoy ya no es posible sostener seriamente (a menos que Ud. estudie en la PUC) que la propiedad privada es anterior al Estado y que su justificación está en el derecho divino. Por el contrario, la propiedad privada es un hecho institucional, vale decir, depende de nuestros arreglos institucionales y uno de ellos es justamente los impuestos que pagamos. En otras palabras, no puede haber un derecho de propiedad privada sin impuestos. En este sentido, la propiedad privada es consubstancial con los impuestos.

Desde esa perspectiva, sostener que la obligación tributaria depende de la voluntad individual de quien realiza ciertos actos, es desconocer la realidad. El Estado, que hace posible la propiedad privada, no puede existir sin impuestos, por lo que la obligación de pagar impuestos no depende de la voluntad del contribuyente: depende de la voluntad soberana (vale decir, de la ley). Pagar impuestos entonces es una obligación que supone el hecho de vivir bajo las reglas de un Estado. Y esa exigencia se deriva, en la mayoría de los casos, del hecho de residir en Chile y no de realizar o dejar de hacer ciertos actos. La realización de esos actos sólo servirá de indicio para determinar el monto de la renta (–en el caso del impuesto a la renta–) que estará afecta a impuestos.

Entonces, si la propiedad privada depende de los impuestos y estamos obligados a pagarlos independientemente de nuestra voluntad, ¿qué ocurre cuando evitamos el pago de un impuesto? En términos simples, dejamos de cumplir con la ley y desconocemos el carácter social de la propiedad privada.En ese sentido, lo que serian los ricos que evaden o eluden impuestos es aprovecharse de la sociedad, unos free-riders cualquiera.

Asi visto, en el Derecho comparado, los impuestos hacen una parte de la tarea para disminuir la desigualdad generada por la propiedad privada y el mercado, pero siempre con el gasto social es importante, tiene un impacto mayor. Hay países como Alemania o Italia, por ejemplo, que tienen un Indice de Gini (que es el que mide la desigualdad), antes de impuestos y transferencias, similar al de Chile: de 0,50. Pero después de impuestos y transferencias este indicador cae a 0,30, es decir, unos 20 puntos. En Chile, en cambio, el Gini sube después de impuestos, o sea, en Chile los impuestos aumentan la desigualdad. Y después de las transferencias, cae apenas tres puntos: de 0,52 a 0,49. La diferencia está, evidentemente, en el sistema tributario.

Esto se contrapone totalmente con las ideas que durante la decada de los 90' enarbolaron tanto academicos y economistas de derecha y (que se dicen) de izquierda, que planteaban que el camino para solucionar la desigualdad no era una reforma tributaria sino el gasto social. Gente como Eduardo Engel planteaba que el sistema tributario tenia que garantizar la eficiencia y la eficacia, pero para distribuir e igualar, estaban las politicas sociales. Esa idea está presente desde los ‘80, porque la mirada que tenía el gobierno militar de esa época fue que lo importante era el crecimiento economico, y que eso bastaba para lograr una mejor distribución del ingreso; algo que nuevamente escuchamos hoy en la UDI. Como sabemos, después en los ‘90, el SII encargó un estudio a un grupo de académicos de la Universidad de Chile (Engel, Galetovic y Raddatz) sobre impuestos y distribución del ingreso, y la conclusión fue que lo importante era el gasto público y que los impuestos no servían para redistribuir.

Esta opinion, que hoy refutamos, se basaba en dos razones. Primero, en ese minuto no se sabía de la importancia de las utilidades acumuladas en el FUT (Fondo de Utilidades Tributarias) y, entonces, al igual que como se hace en la mayoría de este tipo de estudios, se consideraron sólo las rentas declaradas por las personas, que comprenden los retiros, pero no las utilidades retenidas en las empresas. Si se imputan esas utilidades a sus dueños, la conclusión es distinta, pues hay que considerar que dos tercios de las utilidades anuales se retienen. Entonces, el impacto de cualquier reforma que aumente los impuestos sobre las rentas del capital será distinto dependiendo de si se consideran o no esas rentas. En segundo lugar, faltó simular el impacto en la distribución del ingreso de una reforma que cambiara radicalmente la forma en que se recauda, haciéndola similar a los países desarrollados, en donde el 60% de los ingresos tributarios provienen de impuestos a la renta y el 40% de impuestos al consumo. En Chile, la relación es exactamente la inversa.

En cambio, la reforma que Piñera deberia proponer para que realmente se produzca un cambio en nuestro inequitativo sistema tributario. Gravar a los empresarios en base devengada. Hoy las utilidades de las empresas pagan el 17% y solo cuando se distribuyen pagan la tasa del global complementario. Aquí decimos que es mejor que esa utilidad pague inmediatamente el impuesto. Esa es la única fuente importante de recursos. Y ahí está la gran inequidad. O sea, si uno quiere hablar de un sistema más equitativo no hay otra que aumentar los impuestos a las rentas del capital.
A pesar de esto, pueden haber tambien otras formas de apuntar a lo mismo. Por ejemplo, subir bastante la tasa de primera categoría es bueno, iria en la misma línea.

Concretizando estas ideas, lo que tenemos hoy es una escala del global complementario, que va desde 0 a 40%. En el estudio de Jorrat, se plantea que tributar un 40% es muy alto y propone bajar esa tasa a 30%. según él, con ese cambio se logra un efecto tremendo, porque hoy dos tercios de las utilidades solo pagan el 17%. Lo importante es que paguen un impuesto más alto y en el momento en que se generan las ganancias. En un sentido mucho más tecnico, Jorrat nos dice que deberiamos evaluar dejar la recaudación constante por parte de SII, porque basicamente con esa propuesta sobre el global complementario, no se estaba pensando en aumentar el volumen de lo recaudado (cuantitativamente) sino simplemente ver si el sistema podía ser más distributivo, si se lograba mayor equidad. Jorrat nos dice que si hacemos ese cambio, recaudamos un montón de plata para el Fisco a costa de los que tienen más dinero. Ahora, siguiendo en la linea de la distribucion, ¿Qué pasa si esa plata la destino a bajar el IVA? Entonces Jorrat nos dice que podíamos bajar el IVA hasta un 6%. Y entonces ahí sí que la política tributaria tiene un impacto importante, según el estudio de Jorrat, Cantallopts y Sherman.

Para finalizar las aplicaciones del estudio de Jorrat, según él, de aplicarse un impuesto de 25 o 30% para el decil más rico, teniendo un buen control del SII, si se puede lograr un cambio sustantivo en la distribución de ingresos. Lo que pasa es que hoy por hoy, la tasa efectiva de cobro de impuestos no está ni cerca, estando cercana al 13%.
Ahora, con estos cambios, tenemos que tener completamente claro que no vamos a llegar a lo que pasa en Italia o Alemania, donde el Gini baja del 0,5 al 0,3; porque hay una cosa de logica inmersa aca: en los países ricos, son todos más ricos, entonces todos pueden pagar impuestos. Aquí en Chile, en cambio, el 80% de la población está exenta de impuestos, por un tema de que los sueldos son bajos en Chile.

Ahora, comparemos esta opinion con la vision de Eduardo Engel, uno de los principales economistas liberales de la Concertacion. Jorrat propone bajar el IVA hasta un 6%, un cambio drástico. Según Engel, sin embargo, los cambios en el IVA pueden terminar perjudicando a los más pobres. En la Tercera de hace algunas semanas, él daba el ejemplo de que si se elimina el IVA a los alimentos, las personas de menos recursos ganan, porque pagan menos impuestos, pero también pierden, porque el IVA que pagan los ricos, que financia el gasto público que beneficia a los más pobres, no estará disponible. Según Engel, “por cada peso que los hogares pobres ahorran en IVA pierden el equivalente a tres pesos en gasto público que los beneficiaba”.
Frente a esto, se dice que argumento es correcto, bajo el supuesto que la disminución de IVA no se compensa con el aumento de otro impuesto. Sin embargo, siguiendo el mismo ejemplo, si se elimina el IVA a los alimentos y en su remplazo se sube el impuesto personal a la renta de los hogares ricos, de tal forma que la recaudación no cambie, el resultado es mejor todavía: los hogares pobres ahorran el IVA y no pierden nada, porque el gasto público sería el mismo. Es decir, si solo nos importara la progresividad de los impuestos, lo mejor sería eliminar el IVA y subir el impuesto progresivo a la renta.

En este cambio tributario, debemos ver la totalidad del sistema impositivo en Chile.
Ademas de las rentas de capital y el IVA, tambien esta el tema de los impuestos a las externalidades negativas. Ahí hay un déficit. No existen impuestos a las externalidades negativas en Chile, salvo lo que le cobramos al tabaco. Pero en el caso de los combustibles, le cobramos más al que contamina menos (con menores impuestos al diesel, a las mineras e industrias, etc). Habría que subir mucho eso. Lo mismo las bebidas alcohólicas. Pagan poco impuesto. También hay que otros vacíos, como el de la renta presunta en el caso de las empresas de transporte.

Para finalizar, viendo la la propuesta Piñera, que se nos ha explicado que pretende elevar a 20% el impuesto de primera categoría, bajar el de segunda categoría y modificar algunas exenciones tributarias. ¿Sirve para algo? Bueno, aca decimos que la única forma de lograr un avance significativo en equidad tributaria es incrementar la tributación de las rentas del capital para aproximarla a la de las rentas del trabajo. Esto se logra cambiando la tributación en base a retiros por una en base devengada, o bien, elevando sustantivamente la tasa de primera categoría. En ese sentido, el incremento de la tasa de primera categoría a 20% iría en la dirección correcta, pero su magnitud es bastante moderada, por lo que no creo que tenga un impacto significativo. Si a eso se agrega la disminución de los impuestos personales y lo que señaló el Presidente en cuanto a que se reduciría la tributación de las PYMES, el impacto en equidad por parte del sistema tributario deberia ser nulo.
A esto tenemos que agregar la idea de bajar la tributacion a la renta de todos los trabajadores, dependientes y no-dependientes. En la materia, se dice que este tipo de cambios puede tener un costo fiscal significativo, además de afectar negativamente la progresividad. Hay que tener en cuenta que en la actualidad el 83% de las personas naturales está exenta del impuesto a la renta, por lo tanto esta medida beneficia sólo a las personas del quintil más rico: aproximadamente 1,5 millones de chilenos.

Reforma Tributaria




A días de que el gobierno entregue su propuesta tributaria para financiar las reformas a la Educación, hemos tenido la oportunidad de ver en la prensa distintas opiniones sobre la reforma. Una de las tendencias más criticas nos dice que lo que se conoce de esa iniciativa hasta ahora no permitiría recaudar más y tampoco hacer de Chile un país más equitativo pues lo que se propone sólo beneficia a los más ricos. La ultima en salir es la de Michael Jorrat, de la U de Chile, quien fue uno de los primeros en hablar de los miles de millones de pesos acumulados en “utilidades retenidas” -que constituyen una de las principales fuentes de ingresos de los grupos más adinerados de la población- y sobre los cuales no han pagado impuestos.

Los economistas en Chile, primero que nada, tienen un dogma: la distribución de ingresos sólo se puede mejorar con el gasto social del Estado y no aumentando impuestos. Este arranca de una investigación realizada por Eduardo Engel, Alexander Galetovic y Claudio Raddatz, quienes en 1998 publicaron su famoso paper “Reforma Tributaria y Distribución del Ingreso en Chile”. En su investigación, Engel, Galetovic y Raddatz concluyeron que “la redistribución del ingreso se debe realizar mediante el gasto social, no mediante la recaudación de impuestos”.
Esa máxima se enseñó como las Tablas de la Ley en las escuelas de Economía y en los cursos de Políticas Públicas en los últimos diez años. Hasta que Jorrat salió al camino con nueva evidencia y dos estudios determinantes: “Equidad Tributaria en Chile, Un Nuevo Modelo para Evaluar Alternativas de Reforma” y “La tributación directa en Chile: equidad y desafíos”.

Antes que plantear una propuesta de reforma tributaria, hay que definir qué es lo que queremos como sociedad. Dentro de esto, hay dos paradigmas economicos relativamente exitosos que se aplican en la actualidad, pero alternativos: el norteamericano, que es también el nuestro, con baja productividad, con el consumo como elemento central y muchas horas de trabajo; y el europeo, con la industria como elemento central, menos horas de trabajo, pero mayor productividad.

La evidencia de que el segundo modelo produce más felicidad y cohesión social es relativamente inobjetable. En cambio, la evidencia de que el primer paradigma es generador de más crecimiento económico, no es tan evidente si la econometría se hace bien.

De todos modos, la opción entre estos dos paradigmas es política. El primero anda mejor con desregulación, flexibilidad laboral e impuestos bajos; el segundo enfatiza la educación, la capacitación y requiere más impuestos.

Suponiendo como se ha movido nuestra sociedad en los utimos años, la opción europea es nuestro horizonte (a menos que nos guiemos por la teoria del charango y la zampoña). 

Dentro de esta visión, lo que Jorrat nos dice es que hay que bajar el IVA, radicalmente: del 19% actual a un 6%; y compensar esa caida en la recaudacion con un mayor impuesto para los ricos (aquellos que ganan más de 6 millones de pesos), subiendo de 13% a 25%.

Primero, es necesario hacer un característica del gasto de la poblacion chilena. La mayor parte de los chilenos destina prácticamente todo su ingreso al consumo, por lo tanto, una baja en el IVA es realizar un desahogo para los bolsillos. Sobre todo hoy, cuando según la FAO los precios de los alimentos han subido más que en cualquier país de América Latina en el último tiempo.
Para compensar la caída de la recaudación fiscal Jorrat propone aumentar el impuesto que pagan los más ricos, del 13% actual al 25 %. Los más ricos, aquellos que ganan sobre 6 millones de pesos, constituyen una población de 48 mil personas, dice Jorrat.

Debemos partir de una premisa anterior y más importante. En Chile, el principal problema del sistema tributario es ser inequitativo. Las rentas empresariales en este país, soportan una carga tributaria mucho menor que las rentas del trabajo. En números, esto significa que mientras no retiren las utilidades de sus empresas, los empresarios pagan sólo un 17% de impuesto. En cambio un trabajador dependiente o independiente tiene que pagar por todo lo que ha ganado, en una escala de 0 a 40%, independientemente de si gastó o ahorró sus ingresos. La principal desigualdad viene de ese tratamiento preferencial que reciben las rentas empresariales, al tributar sobre la base de retiros en vez de tributar por las ganancias obtenidas (lo que se llama base devengada), como hacen todos los trabajadores.

Naturalmente, el propósito de este sistema tributario no es ingenuo. Este fue creado en entre 1974-1984, buscando estimular la reinversión de las utilidades: que los dueños de empresas, en vez de retirar sus ganancias, las reinvirtieran en la misma compañía para hacerla crecer. Además de incentivar la inversión se buscaba aumentar la liquidez de las empresas (dinero disponible), lo cual era especialmente relevante para las firmas pequeñas. El argumento es que si la empresa retiene utilidades, paga menos impuestos, y por lo tanto, queda con más recursos disponibles como capital de trabajo.

Con el tiempo, sin embargo, nos hemos dado cuenta a través de la evidencia que claramente no es el mejor sistema para lograr estos objetivos. Por una parte, no asegura que las utilidades retenidas se destinen a inversión real y, por otra, es muy difícil para el Servicio de Impuestos Internos (SII) verificar si las utilidades se encuentran efectivamente dentro de la empresa. En la práctica, es un mecanismo que favorece la evasión y la elusión. De hecho, lo que ha ocurrido en la realidad es que las utilidades retenidas se han acumulado en sociedades de inversión. Según investigaciones (Jorrat), más del 50% de las utilidades que se han retenido están acumuladas en empresas cuyo giro es el de la “sociedad de inversión”. Esas utilidades están ahorradas en depósitos a plazo, fondos mutuos u otros instrumentos. Es decir, el sistema ha servido principalmente para estimular el ahorro dentro de estas sociedades, pues de esta manera los empresarios postergan el pago del impuesto global complementario, porque mientras no retiren las utilidades para su consumo personal, no van pagar ese impuesto.

Esta es la practica común que realizan los grandes empresarios. Sin duda es la opción más racional para cumplir de cerca la ley o derechamente, no cumplirla. Las personas que participan en empresas como propietarios, ya sea como accionistas o socios, son los que crean estas sociedades para recibir ahí las utilidades distribuidas por sus empresas productivas. Pueden tener una o dos sociedades de inversión y ahorran en ellas, pues de esa manera postergan el pago del impuesto. De acuerdo a las estadísticas, actualmente hay acumulados aproximadamente US$ 200 mil millones en utilidades sobre las cuales no se ha pagado impuesto. Eso es lo que se conoce como FUT, Fondo de Utilidades Tributarias. Y en mi opinión cualquier reforma que pretenda aumentar significativamente la recaudación o mejorar la equidad tributaria, debe pasar por terminar con este sistema de tributación, algo que el min Larrain ha negado sistematicamente en entrevistas.
Una brutalidad, porque de esos US$ 200 mil millones acumulados, tendrían que haber pagado impuestos en promedio un 15% ó 20% o más, o sea, unos US$ 30 mil millones de dólares. Es mucho dinero.

Cruzando datos con la encuesta CASEN, se supone que hay del orden de 45 mil personas que ganan más de $6 millones mensuales. Sin embargo, en las declaraciones de impuesto a la renta sólo hay unas 15 mil personas en esta condición. Donde estas las otras personas que no tributan? Son a las que les conviene tributar como empresas, pues tienen la posibilidad de pagar un 17% de impuesto mientras no retiren la plata. A un médico, por ejemplo, le conviene asociarse con otro médico o con la esposa y hacer una sociedad de profesionales. Luego de eso, tributa en primera categoría. Es decir, tributa como empresa y de ahí en adelante no paga nunca más el 40% sino a lo más el 17%. Y si se acoge al 14 bis, no paga ni siquiera el 17 por ciento, porque en ese caso, no se paga nada, cero. Pago solo cuando retiro.

Por lo tanto, donde hay que atacar para mejorar la equidad en Chile, es en el bolsillo de los más ricos. Naturalmente, la reforma Piñera no ataca ese problema sino que mantiene la esencia del sistema tributario de los 80'.

lunes, 6 de febrero de 2012

Movimiento estudiantil 2012. Criticas y aportes.

Como hemos sido testigos, el movimiento estudiantil que con tanta algarabía, creatividad y masividad se desarrolló durante el año pasado, se ha estructurado para seguir peleando a lo largo de los Gobiernos para tener algún día el sueño de Educación publica, gratuita y de calidad.

Tenemos, sin embargo, que tener en mente porqué el movimiento durante el 2011 fracaso en la consecución de sus objetivos. Y aquí no hablemos en términos de quien es más revolucionario o más amarillo. Esto se tiene que analizar con ojos pragmáticos y estratégicos.
Durante el 2011 no se consiguió absolutamente nada de nuestro gordo petitorio. Ni un solo punto se pudo obtener. Ni un solo punto fue aceptado por el Gobierno. ¿A que se puede deber esto? Se supone que teníamos a la ciudadanía de nuestro lado, a los rectores, a los profesores, a los secundarios, a nuestros padres y apoderados, a la oposición política y hasta un sector (el liberal) de la Alianza, y ni aun así pudimos concretizar nuestro petitorio.

Mi opinión es que a lo largo de las movilizaciones, la ampliación del petitorio a temas que se nos escapaban de las manos, agigantando nuestras demandas en exceso, tocando áreas que no nos pedían tocar nos afecto en demasiá. Haciendo memoria, a comienzos de abril, el petitorio de la Confech era Acceso, Financiamiento y Democracia. Un petitorio netamente gremial y sectorial, que tenia que ver con la Educación Superior, en especial la Tradicional. A fines de junio, ese petitorio estaba prácticamente conseguido, se había logrado que en el Acceso se modificaran las formas de entrada a las Universidades, incluyendo otros métodos más que la PSU, abriendo el Bachillerato, el Propedeutico, la meritocracia en los Liceos, ampliando a los alumnos BEA, etc; en Financiamiento se había logrado que se aumentara el presupuesto de las Universidades Estatales y Tradicionales, abriendo un fondo especial de recuperación, ademas de inyección de recursos a las Regionales en mal estado; y en Democracia se había conseguido derogar los decretos de dictadura que no permitían la organización estudiantil en todas las instituciones de ESUP.

Pero de un momento a otro, la Ultra metió en el petitorio Confech la renacionalización de los recursos naturales, la reforma tributaria, el no al lucro en las Universidades Privadas, apoyo a los compañeros mapuche, reformas políticas, insertándose todo esto en el ambiente discursivo (y que se queda en lo meramente discursivo y estético) contra las instituciones políticas, de falta de legitimidad de los mecanismos representativos, basureando a los partidos políticos, pidiendo hablar directamente con el Presidente (no puede haber algo más autoritario y fascista que esto... pero allá la ultra).
El hecho de querer unir a otros mundos, como el sindical, al movimiento estudiantil para que esto se convierta en una masa social contundente contra la derecha y el Gobierno, puede sonar bonito, pero nos puede llevar al fracaso. Vimos como este año la unión con la CUT fue un fracaso total, que no sumo a nadie y nos resto mucho. Tenemos que tomar contacto con otros mundos, si, totalmente, para ir formando un tejido social parecido a los años 20' y los 60', pero en la medida que se compatibilice con nuestras demandas y estas no se inflen en demasia. ¿Que podria tener que ver la Educacion gratuita con más sueldo para pescadores? No mucho, al parecer. Pero si ellos buscan una reforma laboral integral, que le de más seguridad a los trabajadores, beinvenidos. Tenemos que formar fuerza para el cambio constitucional, ya que ese es el verdadero desafrio de esta generacion, y para eso tenemos que tomar contactos con otras organizaciones.

Ademas, nunca se supo bien cual era el minuto exacto para negociar y amarrar los puntos con el Gobierno. Se mantuvo innecesariamente la tensión con Piñera (no se sabia si esto era contra Piñera o a favor del cambio en Educación), se alargo en demasiá la negociación, no se supo nunca hablar con el mundo político para lograr su apoyo. Finalmente, cuando no nos quedaban fuerzas, cuando los paros y tomas estaban bajando, y la Ley de Presupuesto presionaba, se sentó a negociar, no siendo la Confech ningún aporte a esa discusión, porque el mismo mundo político que había menospreciado tanto, tomo las riendas y trato de mejorar en algo ese despreciable Presupuesto 2012 para Educación. Conclusión:  se negocio tarde, mal y nunca. Consecuencia: ninguna ganancia.
 

Y por ahí pasa la derrota del movimiento. Desde mi forma de ver el mundo, la manera en que se consiguen los cambios en un país pasan o por una revolución, donde necesariamente debe haber violencia, o por la reforma, donde necesariamente se tiene que dialogar con las instituciones políticas. El movimiento dijo siempre que estaba contra la violencia, ergo, no le quedaba otra opción que la reforma y el dialogo. En cuanto se pone rígido y quiere solamente acepta en una negociación sus puntos y sus premisas, estamos entrando mal al juego. Primero, las negociaciones no son malas ni se tienen que mirar como una "venta" del movimiento. Se trata de obtener la mayor cantidad de beneficios para los mismos compañeros que están luchando. Si no se esta dispuesto a empuñar las armas, únete al sistema y negocia lo mejor posible. Segundo, en un país en que hay instituciones políticas, necesariamente tienes que hablar con los partidos políticos. Esto podrán ser una mierda, están desligitimados, ser bolsas de trabajo, estar corruptas por los intereses de la clase económica, pero aun así, tienes que hablar con ellos para que te den sus votos en el Congreso. Una  buena muñeca política te abre puertas. Tercero, la critica es hacia la Ultra por si preferente interés de hablar con el Presidente: ¿Acaso puede haber algo más fascista que esto? Recurrir al Reich Praesident (cof cof... Schmidt?) para que nos salve la situación y nos de la reforma es lo más vertical, autoritario y facho que he escuchado. El Congreso no sera la institución más democrática del país (tenemos al binominal), pero sigue siendo el órgano de representación del pueblo, donde se discute horizontalmente, cara a cara de forma publica. Con el Presidente no existe ni existirá eso.

Teniendo las criticas, ¿Cual seria la forma en que se debería desarrollar el movimiento este 2012?
Creo que debería conformar una lista de peticiones más corta, concreta y realista. Debemos tener alguna ganancia este año para motivar a los compañeros más jóvenes a que continúen la lucha en los siguiente años y que esta forma de movilizarse y protestar si sirve para algo y no es mera estética revolucionaria. Los cambios que se realizaron y favorecieron este año a los estudiantes son políticas de Gobierno que se iban a implementar con movimiento o sin movimiento. Este año debemos armar una agenda corta de reformas concretas que nos ayuden a decir "Cabros, logramos esto con el esfuerzo de todos".

Sin duda que este año el animo para movilizarse, hacer paros, tomas, huelgas no sera el mejor. Los que sufrimos el año pasado no vamos a tener las mismas ganas de tener 6-7-8 meses de paro. Cambiemos las formas de lucha: marchas semanales, pero que varíen día, hora, lugar, para que todos nos movilicemos y no sea una rutina típica y bucólica. Desarrollemos la creatividad que caracterizo al movimiento, haciendo nuevas actividades más enérgicas y televisivas. Mi idea es desarrollar una especie de mayo del 68': movilizaciones seguidas, recurrentes, pero durante 6 semanas. Golpear una sola vez, pero tan fuerte que la institucionalidad va a tener que sentarse a negociar.
 
Y finalmente, es necesario que sepamos decirles a nuestros lideres cuando es el momento de negociar. No podemos alagar el chicle eternamente sin sentarnos en mesas de dialogo, porque al Gobierno le da lo mismo si nos mantenemos todo el año en toma o si perdemos el año escolar o si nos cortan las becas. Tenemos que cuidar a nuestras Universidades, ya sabemos el daño económico y académico que tuvieron este año.

domingo, 5 de febrero de 2012

Reforma Laboral, Aqui y Ahora!

 

Esta semana, el Gobierno de Sebastian Piñera recibió una buena noticia en materia laboral. En 2011 la economía chilena fue capaz de crear 210.000 empleos y absorber a las 181.000 personas que entraron a la fuerza de trabajo. Así, terminaron los primeros 2 años con desempleo en 6,6%, casi tres puntos menos de lo que había cuando asumieron y la tasa más baja desde que existe la nueva encuesta del INE.

Pero ¿es esto sinónimo de un mercado laboral chileno robusto y sano? No. En absoluto. Más aún, con una transversalidad que cruza el espectro político, no debemos dejarnos enceguecernos con estos resultados y tenemos que tener en vista que los problemas laborales persistiran en el futuro, y que si hay algo que se requiere es una reforma laboral (sumada a las demas areas del pais que la necesita: educacion, salud, tributos, mineria, etc).

Tenemos claros que el 2011 dio buenos datos, pero los problemas de nuestro mercado laboral siguen latentes y creo que en la autoridad se deberia abrir un debate sobre la relevancia de un cambio de segunda generación. Chile, como sabemos, ha reaccionado bien a la crisis mundial y eso abre una oportunidad real para llevar una reforma laboral al primer lugar de la agenda oficial.Si bien se puede ver difícil defender la idea de un cambio que cruce todos los tópicos del trabajo en un contexto de bajo desempleo y más con el germen de la crisis del euro al acecho, tenemos que estar convencidos de que un mercado apretado (al margen del pleno empleo) como el actual es el escenario ideal para debatir sobre una reforma global.

Uno de los indicadores para medir el pulso laboral es el desempleo y, según éste, Chile pasa por muy buen momento. Pero este indicador es incompleto, pues no considera tres factores: tasa de empleo, tipo de empleo y su distribución. Tenemos falencias importantes en los tres aspectos.
 
Hablar de 'pleno empleo' mirando una sola variable es equivocado y envía una señal errónea a los tres millones de chilenos que estando en edad de trabajar aún no lo hacen y a los otros 7 millones que estan trabajando con respecto a la calidad de su laburo. En ese sentido, una reforma integral cobra pleno sentido.
Sobre la mesa hoy tenemos la propuesta de reforma transversal de la UAI y la mesa de negociaciones de CPC con la CUT, que acaba de entregar sus resultados. Además, tenemos el diagnóstico de la Ocde, que en su último informe volvió a insistir -como viene planteando hace años-  en la necesidad de eliminar trabas que restan competitividad y eficiencia al mercado laboral chileno. Entre ellas, citó nuevamente las indemnizaciones por años de servicio (una fracción no mayor al 7% de los trabajadores las percibe), la rigidez del salario mínimo y las normas que impiden relaciones laborales modernas.

Donde están los problemas
El 2011 fue bueno si lo miramos por encima, con los numeros. La creación de empleo subió 2,9%, la fuerza de trabajo aumentó 2,3% y el empleo formal se elevó 5%, volviendo al estado anterior a la crisis de 2008. Sin embargo, los llamados "colchones duros" de desempleo, es decir, los jóvenes, la mujeres y los trabajadores menos preparados, siguen rezagados con tasas altas. Los datos del INE alertan sobre el punto. Hoy la tasa de desempleo femenino es de 8,2%. En el grupo de jóvenes es peor: en el tramo de 20 a 24 años, el desempleo llega a 15,4%. 

Cabe entonces preguntarse si lo que pasó en 2011 es una mejora estructural de la economica chilena o sólo es meramente el resultado del rebote postcrisis. Los datos nos indican que tenemos una baja tasa de empleo en jóvenes y mujeres, que los más pobres tienen menores tasas de empleo que los más ricos, en una diferencia mayor a nuestros países vecinos incluso, y que una fracción importante de personas trabaja informalmente.
Y si bien la tasa de ocupación subió en un año hasta 55,8% (0,7 decimas más), la tasa de participación laboral, de 59,7% en el período, está entre las más bajas de los países Ocde y evidencia que hay por lo menos unos cuatro millones de chilenos que están fuera del mercado. Aún más, la tasa de participación femenina, de apenas 47,8%, persiste como la menor de Latinoamérica. 

Pero el problema continua una vez dentro del mercado laboral. Algunos economistas, como Andres Velasco (ver critica a esa mirada en este post), han planteado la tesis de que el trabajo es una de las herramientas más eficaces para disminuir la desigualdad, algo que ya se estaría notando con la mejora que ha tenido el empleo en los últimos dos años, según da cuenta un estudio que acaba de realizar la Segpres. Pero no es todo. A traves de datos de ONG's y Fundaciones, tenemos la certeza de que la calidad del trabajo asalariado no es la mejor y la proporción de empleo por cuenta propia aún es alta para el tamaño del país, lo que da cuenta de que el mercado formal no da abasto. Las relaciones laborales están lejos de los estándares internacionales.

Ante esto, tenemos la genial vision de LyD, que nos dice que en este pais "Tenemos leyes que dificultan y encarecen la creación de puestos de trabajo, como el artículo 203 de salas cuna, las indemnizaciones y la rigidez del salario mínimo. Son temas que se discuten hace años, difíciles, pero hay que abordarlos". Pero quien entiende a estos tipos...



¿Y en que esta el Ejecutivo?
Si bien no adoptó un compromiso de reforma laboral, el programa de gobierno de Sebastián Piñera sí
se pronunció respecto de la importancia de modificar la legislación y de las anomalías del mercado
chileno. El panfleto de Gobierno dice: "Nos proponemos corregir las limitaciones que dificultan las oportunidades de trabajo, especialmente de los jóvenes y las mujeres (... ). Los gobiernos de la Concertación con sus políticas han dificultado la creación de puestos de trabajo", añade.

Pese a ello, y aun cuando el diagnóstico académico está, la CUT y la CPC logran acuerdos, y el espacio público existe, el gobierno se resiste a abrir el debate, argumentando lo polémico que resulta el tema. Distinto al tema tributario, donde sí tuvo la disposición de avanzar en el posicionameinto publico, aun cuando también hay posiciones encontradas y ni en sus propias filas existe acuerdo.
La ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, ha argumentado que el punto radica en la imposibilidad de
lograr consensos -incluso en las filas oficialistas- y en la inviabilidad política que eso significa.
Pero en el mundo academico discrepan de esta vision y creen que es justamente un plan de cambios segmentados lo que dificulta el consenso para un cambio global. Hay bastante acuerdo sobre la necesidad urgente de reformas laborales, pero con una estrategia de reformas minimas y esteticas es improbable llegar a un acuerdo. Si el gobierno tiene interés de buscar el espacio político y legislativo para regular en temas como el uso de multi RUT o como lo hizo con la creación del posnatal parental, debiera abrirse a un debate de más largo vuelo y atreverse con reformas significativas en materia de indemnizaciones, negociación colectiva y sindicalización.

Por lo tanto, es necesario que nuevamente este Gobierno se ponga los pantalones y GOBIERNE, abriendo el debate en un tema esencial para los proximos años, algo en que hemos estado estancados desde las reformas de Pinochet al Codigo del Trabajo, dandonos espacio para la modernizacion del mercado laboral.